martes, 25 de diciembre de 2012

Lengua Castellana: Elementos de la comunicación




La comunicación es posible gracias a la existencia de varios factores relacionados entre sí: se trata de los denominados elementos de la comunicación.

El acto de comunicación tiene lugar cuando un emisor cifra un mensaje utilizando un determinado código, acto seguido se lo envía a un receptor mediante un canal. El receptor descifrará el mensaje cifrado gracias al contexto o situación en la cual dicho acto sea producido. La mayoría de las veces en que se da un acto comunicativo, podemos encontrar dos elementos adicionales, el ruido, un elemento que dificulta la recepción del mensaje, y la redundancia, un elemento que se encarga de asegurar que al receptor le llega el mensaje y éste entiende el contenido más importante del mensaje.

En todo acto de comunicación es necesaria la existencia de todos los elementos mencionados anteriormente.

Cifrar (o codificar) es el acto de construir un mensaje a partir de las reglas de un código. Por el contrario, descifrar o descodificar es el acto de recuperar un mensaje que anteriormente ha sido sometido a las reglas de un código.


Elemento 1 - El emisor:
El emisor es el elemento que produce el mensaje, es decir, el punto donde el mensaje es creado. Es posible que sea un ser vivo que realiza un acto de comunicación voluntariamente, del mismo modo que también puede ser un objeto cualquiera (como la sirena de la ambulancia que nos avisa de que existe una urgencia y nos pide paso).

Algunos ejemplos de emisores de información en sus correspondientes actos comunicativos sería un estudiante que realiza una pregunta a un profesor, un perro que ladra para darnos la bienvenida cuando llegamos a casa o la alta temperatura que fuerza al aire acondicionado a ser conectado automáticamente.

Aunque la identificación del emisor durante un acto de comunicación suele ser sencilla, técnicamente se deben distinguir (en ocasiones) dos elementos distintos: la fuente, que es el verdadero punto donde el mensaje es originado, y el transmisor, un elemento que ayuda al emisor a enviar su mensaje.

Un ejemplo sencillo de fuente y transmisor sería un conferenciante realizando una conferencia mediante un micrófono. En este caso el conferenciante sería la fuente (el punto donde el mensaje se está originando), y el sistema de megafonía, que sería quien hace posible que el mensaje llegue a todo el mundo, sería el transmisor.


Elemento 2 - El receptor:
El receptor es el destinatario del mensaje, es decir, la persona o elemento a quien el mensaje va dirigido.

En el caso del destinatario es posible distinguir entre dos elementos: en primer lugar tenemos el destino (el punto de llegada del mensaje, es decir, el ser o mecanismo con la capacidad de reaccionar de alguna forma a la recepción del mensaje) y por último tenemos el receptor.

Un ejemplo de diferencia entre el destino y el receptor sería: durante un acto de comunicación telefónica, la persona que escucha al otro lado del teléfono sería el destino, mientras que el aparato telefónico que es capaz de captar el mensaje y descodificarlo sería el receptor.


Elemento 3 - El canal:
El canal es el medio físico mediante el cual el mensaje es transmitido. Hace posible que el mensaje llegue al destinatario.

Existen dos tipos de canales:
El canal natural: Como por ejemplo el aire (mediante el cual las ondas sonoras son propagadas durante una conversación), el espacio o el agua (las ondas que emiten algunos animales marinos como las ballenas son transmitidas mediante el agua).

El canal artificial: Se trata de un canal creado por el ser humano, como por ejemplo el cable telefónico o las páginas de una novela. Si estamos viendo una película en la televisión, el canal sería el cable por el cual las imágenes son emitidas.

La forma del mensaje depende de las características del canal. Durante una comunicación humana, la cercanía del canal oral produce que, en la conversación, haya más espontaneidad y más oportunidad de rectificar, en cambio en la formalidad propia del canal escrito existe menos probabilidad de rectificar y menos espontaneidad.


Elemento 4 - El código:
Se trata de un grupo limitado de signos y reglas que, combinadas, hacen posible la elaboración de mensajes portadores de información.

Los códigos que existen son muy diversos, existen algunos que son muy simples y otros que son extremadamente complejos. Cuanto más complejo sea un código, mayor será su capacidad expresiva. Las diferentes lenguas naturales o idiomas que utilizamos las personas para la comunicación son códigos de mayor complejidad, lo que hace que existan mayor número de mensajes distintos con los cuales nos podamos expresar, también es algo complejo el conjunto de señales de tráfico, que también se trata de un código.

En la comunicación oral humana, además del código lingüístico, también emitimos otro tipo de información no lingüística, como por ejemplo los gestos, la forma de hablar, el tono de voz, la mirada, las sonrisas, entre otros. Se trata de información que ayuda a entender mejor el mensaje puesto que añaden a la comunicación información que la lengua no puede expresar.


Elemento 5 - El mensaje:
El mensaje es la información codificada por el emisor y enviada al receptor.

Los mensajes pueden ser muy variados y es posible que éstos estén formados por sólo un elemento (como por ejemplo, la luz verde de un semáforo) o bien que estén formados por varios elementos (como por ejemplo, un texto escrito o los diversos símbolos de la tabla periódica y sus combinaciones).

Para que un mensaje sea entendido, se requiere que éste tenga en cuenta desde la intención del hablante hasta los conocimientos del código que son utilizados.


Elemento 6 - El contexto:
El contexto o situación es el conjunto de circunstancias que componen el entorno del acto de comunicación, estas circunstancias pueden ser tanto lingüísticas como extralingüísticas.

El contexto durante el acto de comunicación es muy importante, puesto que es el determinante del significado de muchos mensajes que, fuera de la situación o contexto donde han sido creados, carecerían de sentido o simplemente tendrían otro significado diferente.

Debemos tener en cuenta también que existen diversos tipos de circunstancias extralingüísticas que circundan el acto comunicativo. Las dos más importantes son:
 - La situación espacio-temporal: Todos los actos comunicativos son únicos y suceden en un lugar y momento determinados. Esta situación espacio-temporal contribuye en la interpretación correcta de los mensajes. Un claro ejemplo sería el sonido de un timbre, no es lo mismo que suene el timbre en clase que cuando estamos en nuestra casa.
 - Los interlocutores y la relación que hay entre ellos: En la elaboración y comprensión de los mensajes, la relación entre los interlocutores, así como la edad, son muy importantes puesto que influyen mucho. No hablamos del mismo modo cuando hablamos con nuestros amigos que cuando hablamos con nuestros padres o con el jefe de la empresa en la que trabajamos.


Un ejemplo de acto comunicativo con sus respectivos elementos de la comunicación:
Imagina que estás en una conferencia que dan en una universidad y hay un hombre dando la conferencia con un micrófono, los elementos de la comunicación en tal caso serían:

Fuente: Conferenciante.
Transmisor: El sistema de megafonía.
Receptor: El auditorio.
Canal: El aire.
Código: La lengua castellana (o la lengua en que se de la conferencia).
Mensaje: La conferencia.
Contexto: La universidad.


El ruido:
El ruido es un elemento que dificulta la recepción del mensaje que el emisor quiere enviar al receptor. Durante una conversación entre dos o más personas, el ruido que hay de fondo es ruido, también lo es la mala calidad de la impresión de un texto o la ilegibilidad de un escrito. Existen muchos tipos de ruidos, podemos llamar ruido incluso a los problemas auditivos de un oyente.

Cuando en un acto de comunicación existe demasiado ruido, el emisor añade un cierto grado de redundancia para compensarlo.


La redundancia:
Se trata de la parte de un mensaje en la que no existe información nueva, sino que es encargada de garantizar que, a pesar de la posible pérdida de información, el receptor recibe correctamente el contenido que el emisor considera de importancia.

Algunos ejemplos de redundancia serían la elevación de la voz cuando el receptor tiene problemas auditivos, o cuando explicamos una cosa con distintas palabras para asegurarnos de que el receptor lo ha entendido. También es un caso de redundancia el gesto para intensificar la afirmación o bien la negación de una cosa.

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